El pasado sábado, un crucero italiano llamado Costa Concordia chocó con la isla de Giglio, Italia, provocando así un naufragio digno de película. Tras este suceso, los equipo de trabajo se pusieron manos a la obra para rescatar a los pobres viajeros. De momento, el balance provisional de víctimas es de 11 muertos y 22 desaparecidos (aunque el diario turinés La Stampa habla de una lista secreta de la Delegación de Gobierno de Grosseto con 40 nombres).
Pero el tema secundario, tras las desaparaciones de personas, es el capitán en sí, el que provocó este accidente. Él es Francesco Schettino. Y está en arresto domicilario desde el último martes. "Imprudente, incapaz y fuera de quicio". Valeria Montesarchio, la juez de Grosseto, califica así la conducta del capitán. La magistrada ha permitido que Schettino vuelva con su familia, cerca de Nápoles, porque opina que es improbable que se fugue.

Por lo visto, la causa del golpe contra las rocas fue que un miembro del equipo del crucero quería ver a una hermana que se encontraba en aquella isla, y nuestro capitán no tuvo la mejor idea que acercarse a la isla como quien aparca una vespa en la puerta de un colegio. Lo más denigrante del accidente provocao por Schettino es la huida que llevó a cabo nada más ver lo que había hecho. El personaje en cuestión "salió por patas" y se quedó en la costa de la isla de Giglio toda la noche, viendo cómo se hundía el Concordia.
Él, para defenderse de las acusaciones que posiblemente le manden a prisión (quieren 15 años por su estropicio), aclara que casualmente se cayó encima de un bote salvavidas y que claro, ya no podía volver y subir al barco que capitaneaba.
Lo más épico de todo esto (por llamarlo de alguna manera), exceptuando aquellos que formaban parte del crucero y que sí ayudaron con la evacuación, fue la Capitaní de Livorno y su conversación con Schettino, la cual se puede leer aquí. Ahora, en internet, se tiene al hombre que le dijo las cosas seriamente al capitán como un héroe.
En cuanto a mi opinión, creo que se puede entrever en todo lo anterior. La acción del "capitán" es deporable, horrorosa y digna tan solo de cobardes. Además de no admitir que huyó cual rata de cloaca, miente. Me parece fatal la actuación de este hombre, aunque claro, eso de que huyera es "presuntamente". Esperemos a ver cuántos años le caen a este capitán de pacotilla.
Por cierto, el capitán es el último que tiene que salir del barco en caso de naufragio.
Fuente: El País