La actual ley antitabaco fue aprobada en diciembre de 2010 y empezó a aplicarse el 2 de enero para no interferir con las celebraciones de Fin de Año.

El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo ha calculado en unas 600.000 las personas que han dejado de fumar desde la entrada en vigor de la nueva norma. Además, las ventas de cigarros han descendido un 17% entre enero y noviembre de este año, según los últimos datos publicados por el Comisionado para el Mercado de Tabacos.
Como podemos observar, la ley actual antitabaco ha provocado agradables consecuencias, al menos teniendo en cuenta nuestra salud. Estoy de acuerdo con que se mantenga dicha ley pues, aunque sea muy severa y drástica, creo que viene perfecta para proteger más si cabe la salud de aquellos que estén en un lugar público, pues el tabaquismo pasivo puede llegar a tener muy malas consecuencias (sobre todo en niños pequeños o bebés). Además, leyes como estas incitan a dejar de fumar, lo que genera un ahorro de dinero bastante grande ya que cada vez está más caro el cartón de tabaco, lo cual nos viene bien teniendo en cuenta la crisis en la que estamos.
Fuente: El País